Y como todas las noches, acabo dándole un estrujón.
Nadie aprecia tanto lo especial que es tu conversación como lo hace tu perro. Christopher Morley.
miércoles, 18 de febrero de 2009
El hombre que susurra a su barbudo
Cuando llega la noche, ese momento mágico en que suena el gong hasta el nuevo asalto del día siguiente, cuando el resto de la manada duerme, es cuando la conversación con Rex se convierte en un susurro. -Ahora toca descansar, cada vez me lo paso mejor jugando- me dice con su mirada. Y yo le susurro que es un buen perro.

Y como todas las noches, acabo dándole un estrujón.
Y como todas las noches, acabo dándole un estrujón.
sábado, 14 de febrero de 2009
Corre Conejo ... Desdichado
Hoy Rex quiero hablarte del último libro que he comenzado a leer. Sí, en efecto, ese que abro por la noche metido en la cama mientras te tumbas a mi lado antes de quedarme dormido a los cinco minutos. Se llama “Corre, Conejo” (editado por Fábula Tusquets en una edición económica y de muy buena calidad) y es de Jhon Updike. Sólo llevo leído un tercio del libro, pero más allá de la simple anécdota de haber dado lugar a la leyenda urbana del hombre que sale un día de su casa a por tabaco y decide no volver, me hace pensar en la parte de Conejo que en mayor ó menor medida todos tenemos. En aquella parte de nuestra vida (pasada, presente y futura) con la que nos cuesta enfrentarnos ó/y nos gustaría dejar atrás de un plumazo.También me hace reflexionar sobre el famoso personaje del conejo blanco de Alicia, que no para de correr cronometrándose a sí mismo para llegar a tiempo a algo muy importante para él (recalco lo de para él) y evitar que la Reina de Corazones le corte la cabeza. Aquí el conejo deja de tener vida propia. Vivir para correr hasta reventar ó hasta acabar sin cabeza.
Pero a estas alturas de mis reflexiones apareces tú. Quizás con un buen perro a su lado, Conejo no hubiera salido corriendo, ó se lo hubiera llevado como compañero de aventuras (recuerdo Tombuctú). Puede que con un compañero así, hasta el conejo blanco hubiera perdido el cronómetro jugando con él.
En fin, querido Rex, que como dijo Rubi en uno de sus post, menos mal que en nuestra vida hay niños, perros, libros y música, ó en su defecto puede haber sol, libertad y una pequeña flor azul, como dijo Andersen. Además, vivir así es un buen remedio contra la crisis.
domingo, 8 de febrero de 2009
Una confesión y un propósito para el 2009
Un día de la semana pasada, en el que por motivos de trabajo, a la hora de la comida tan sólo baje de mi oficina 10 minutos para tomarme una empanadilla y caminar un poco, entré en la zona de las Facultades. Ensimismado analizando el trabajo pendiente a realizar antes de terminar la jornada, me topé con el bullicio de los jóvenes universitarios agrupados en la amplia Avenida, mientras comentaban, supongo, sus vicisitudes del día. Era la hora de salida. Iba sorteándolos caminando empanadilla en mano con la sensación de ser invisible, ya que ninguno hacía el menor atisbo de dejar pasar. Comenzaba a pensar en el error de haber elegido para mi breve descanso esta zona de paseo, ya que la multitud me suele agobiar, cuando de repente le vi. Era un perro mestizo, más bien grande y delgado de color canela, limpio y con un collar rojo. Se acercaba nerviosamente de grupo en grupo a los jóvenes, para los que curiosamente también les resultaba invisible el preocupado animal. Ni una mirada, ni un gesto, ni un solo comentario entre los jóvenes. Me paré unos minutos observándole y tratando de encontrar entre la multitud y más allá al posible dueño. Nada. Regresé a mi oficina, para completar el trabajo de cuyo resultado dependía una semana de esfuerzo del equipo, dejando a su suerte al abandonado ó perdido animal. Ya por la noche, una vez con el proyecto terminado, me acerqué a la amplia Avenida antes de regresar a casa. El bullicio universitario había dado paso a una soledad fría y espectral. No había rastro del que ya consideraba mi amigo abandonado.
Han pasado diez días pero no lo olvido. ¿Lo encontraría su descuidado dueño? ¿Lo recogería alguien? ¿Se iría a otra zona buscando a su propietario?
La verdad es que en casa no tengo espacio, ni está preparada para la convivencia con otro perro. Tentado estuve de quedarme con un cachorro de la camada de Rex, pero no pudo ser por las mismas razones. Pero leyendo los blogs amigos y su gente comprometida, me he marcado el propósito de colaborar con alguna asociación cercana, donde pueda llevar algún otro amigo perdido o abandonado que pueda volver a encontrar, ayudando a su manutención y cuidándolo en la medida de mis posibilidades.
Ya os cuento.
Han pasado diez días pero no lo olvido. ¿Lo encontraría su descuidado dueño? ¿Lo recogería alguien? ¿Se iría a otra zona buscando a su propietario?
La verdad es que en casa no tengo espacio, ni está preparada para la convivencia con otro perro. Tentado estuve de quedarme con un cachorro de la camada de Rex, pero no pudo ser por las mismas razones. Pero leyendo los blogs amigos y su gente comprometida, me he marcado el propósito de colaborar con alguna asociación cercana, donde pueda llevar algún otro amigo perdido o abandonado que pueda volver a encontrar, ayudando a su manutención y cuidándolo en la medida de mis posibilidades.
Ya os cuento.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Comunidad versus manada
No Rex, no puedes acompañarme mañana a la reunión de vecinos de la Comunidad.
Sí, ya se que te dije que es una de las cosas que más odio (no la que más), pero créeme, será mejor que no bajes mañana al zaguán. Se que tu intención es buena, pero aunque te cueste creerlo, el presidente de la comunidad no tiene nada que ver con el macho alfa, y la comunidad no tiene nada que ver con una manada. Sí, Rex, ya se que somos un grupo de animales de la misma especie que andamos reunidos, pero ten en cuenta que somos de la especie humana y eso nos asemeja más a una reunión de gorilas en la niebla (pido disculpas a los gorilas). Aunque por momentos la reunión se convierte en un gallinero (pido disculpas a las gallinas). ¿Cómo? ¿Qué me dices del bien común? Mi experiencia con la comunidad se resume en que la mayoría siempre se equivoca. Me siento como el doctor Tomas Stockmann en Un enemigo del Pueblo.
Pero eso será mañana. Ahora me voy a acostar y tu vendrás a arroparme y darme el abrazo de buenas noches.
Sí, ya se que te dije que es una de las cosas que más odio (no la que más), pero créeme, será mejor que no bajes mañana al zaguán. Se que tu intención es buena, pero aunque te cueste creerlo, el presidente de la comunidad no tiene nada que ver con el macho alfa, y la comunidad no tiene nada que ver con una manada. Sí, Rex, ya se que somos un grupo de animales de la misma especie que andamos reunidos, pero ten en cuenta que somos de la especie humana y eso nos asemeja más a una reunión de gorilas en la niebla (pido disculpas a los gorilas). Aunque por momentos la reunión se convierte en un gallinero (pido disculpas a las gallinas). ¿Cómo? ¿Qué me dices del bien común? Mi experiencia con la comunidad se resume en que la mayoría siempre se equivoca. Me siento como el doctor Tomas Stockmann en Un enemigo del Pueblo.
Pero eso será mañana. Ahora me voy a acostar y tu vendrás a arroparme y darme el abrazo de buenas noches.
jueves, 29 de enero de 2009
Sobre la humanidad de los humanos
Paseando con Rex en una Gran Vía cualquiera de una ciudad cualquiera, nos detuvimos en un semáforo. La policía daba paso a los vehículos de ambas direcciones impidiéndonos cruzar, para desatascar un gran embotellamiento de tráfico. El motivo de esta situación se observaba en la calzada de enfrente. El cadáver de un hombre yacía cubierto por una sábana. Cercano a él se observaba el autobús. Era evidente que el peatón había sido arrollado y por el estado del cuerpo con su pierna girada sobresaliendo bajo la sábana, el impacto debió ser brutal. La gente comenzaba a aglomerarse en el cruce algunos con curiosidad y otros con impaciencia. Rex se sentó con su cuerpo tocando mi pierna. La señora que estaba a nuestro lado comenzó a protestar en voz alta. -No hay derecho a que nos tengan aquí parados, esto es un desastre- gritaba la señora. Yo no suelo entrar al trapo, pero la situación me pareció tan kafkiana que le contesté. -¿Pero no ve que hay un cadáver?- a lo que ella, con cara de indignación dijo -Sí, pero está al otro lado. No dije más, no merecía la pena. Cercana a nosotros, estaba una joven veinte añera que decía en voz alta como para sí misma -¡Qué horror! ¡Es horrible! Yo que siempre cruzo sin semáforo por aquí. Esto es una señal del destino para que ya no vuelva a hacerlo. No cruzaré mal nunca más.- Me quedé estupefacto. Osea que para esta jovencita el autobús ha reventado a un señor, para avisarla de que no cruce por ahí. Miré a Rex. Estaba sentado con solemnidad. Yo creo que olía la tragedia de la muerte inesperada de aquel transeúnte anónimo. Mirando a la muchedumbre cada vez más agolpada y curiosa, no dudé en que Rex era el más humano de todos ellos. Al fin nos dieron paso y empezamos a alejarnos de la muerte. Gran parte de la mal llamada humanidad se quedó contemplando como la policía levantaba el atestado.
martes, 13 de enero de 2009
Rex, mi perro único
El sábado por la noche, justo antes del paseo nocturno, comenzaste a cojear. El domingo caminabas a tres patas, con la cuarta, la pata trasera izquierda sin apoyar. Nos preocupamos. Toda la familia de forma espontánea nos abrazamos a tí, que estabas plantado en medio de la cocina con cara de no saber que pasaba con tu pata encogida. Te acariciamos y te dijimos que perteneces a nuestra manada, que estamos orgullosos de ti y que no debes preocuparte por nada, porque la manada está para apoyar y ayudar al miembro más vulnerable en cada momento.
Pero que duro eres, con tus tres patas y saltando, te posicionas en la puerta de casa y continuas con tu misión de centinela cuidando de los tuyos. Solo te faltaba decir ¡¡¡Esto es Esparta!!!
El lunes al veterinario. Nos dice que lo más probable es que sea algo sin importancia, pero que siempre puede ser otra cosa, que mejor no mencionar (sin comentarios).
Comienzas el tratamiento y en unas horas estas como siempre, con tu vitalidad y alegría. Aunque tenemos que observarte y volver al veterinario tras unos días de tratamiento. Eres "duro de pelar" como corresponde a un schnauzer.
Por eso, ahora que te he visto vulnerable desde hace mucho tiempo, me sale mi vena tierna y siento más que nunca que tú, Rex, eres mi perro único.
jueves, 8 de enero de 2009
Calor parisino bajo cero
domingo, 14 de diciembre de 2008
Tous les Matins du Monde
Como sabes, me gusta la música Barroca, la viola de gamba y la película Tous Les Matins du Monde. Por eso, hoy quiero conversar contigo sobre la búsqueda de la perfección.
Por un lado tenemos a Sainte Colombe. Alcanzó la perfección tocando la viola de gamba hasta el punto de comunicarse con su mujer fallecida. Una vida la de Saint Colombe de búsqueda de la naturaleza y de la elevación espiritual, llegando al misticismo a través de la dedicación de quince horas al día a tocar la viola de gamba.
Por otro lado, tenemos a Marin Marais fue el discípulo aventajado de Sainte Colombe aprendió parte de su técnica, pero la hizo más comercial (para su época claro) y le robó a Sainte Colombe lo que más quería, su hija favorita. Alcanzó la fama y el reconocimiento de su época y pasó a la posteridad.
Dos polos dentro de cada uno de nostros. Maestro y discípulo. La espiritualidad y el pragmatismo. La elevación de nuestra alma y la pugna por no descolgarnos en la sociedad. El verdadero Espíritu de la Navidad y las compras en El Corte Inglés. Sin uno no existiría el otro. Por eso pese a perder a su hija, Sainte Colombe nunca odió a Marais. A él le bastaba asirse a su viola de gamba.
Ahora vamos Rex, es hora de pasear.
Por un lado tenemos a Sainte Colombe. Alcanzó la perfección tocando la viola de gamba hasta el punto de comunicarse con su mujer fallecida. Una vida la de Saint Colombe de búsqueda de la naturaleza y de la elevación espiritual, llegando al misticismo a través de la dedicación de quince horas al día a tocar la viola de gamba.
Por otro lado, tenemos a Marin Marais fue el discípulo aventajado de Sainte Colombe aprendió parte de su técnica, pero la hizo más comercial (para su época claro) y le robó a Sainte Colombe lo que más quería, su hija favorita. Alcanzó la fama y el reconocimiento de su época y pasó a la posteridad.
Dos polos dentro de cada uno de nostros. Maestro y discípulo. La espiritualidad y el pragmatismo. La elevación de nuestra alma y la pugna por no descolgarnos en la sociedad. El verdadero Espíritu de la Navidad y las compras en El Corte Inglés. Sin uno no existiría el otro. Por eso pese a perder a su hija, Sainte Colombe nunca odió a Marais. A él le bastaba asirse a su viola de gamba.
Ahora vamos Rex, es hora de pasear.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Brother Sun, Sister Moon
Hermano Sol, hermana Luna. Deliciosa película de Zeffirelli de 1.972.
San Francisco de Asís, a través de ésta película, ha representado para mí un ejemplo de como se puede alcanzar la felicidad a través del contacto con la naturaleza. No es más felíz quien más tiene, sino quien menos necesita. El Sol y la Luna brillan y relucen para todos. Solo tenemos que saber apreciarlos. El amor que comparto por tí, Rex, mi hermano perro, no es sino un acercamiento a la naturaleza, un intento a que me enseñes a vivir según lo que somos. A disfrutar del frescor de la hierba en el hocico.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Enzo
"Vivir cada día como si se lo hubiésemos arrebatado a la muerte. Así quisiera vivir siempre. Sentir el gozo de estar vivo como lo sentía Eve. Tomar distancia de las cargas, angustias y temores que encontramos a diario. Decir estoy vivo, soy maravilloso, estoy, soy. Existo. Es algo a lo que hay que aspirar. Cuando sea humano, viviré así."
El arte de conducir bajo la lluvia
Garth Stein
El arte de conducir bajo la lluvia
Garth Stein
martes, 18 de noviembre de 2008
El arte de conducir bajo la lluvia
Querido Rex, comienzo con ilusión a leer la novela de Garth Stein. Me la he comprado a las dos horas no llega de haberme enterado de su existencia. ¿Se parecerá Enzo tanto a tí como me imagino? ¿Me pareceré yo al piloto de carreras que conduce su vida lo mejor que le dejan?Ayer un compañero me confesaba que su vida cambió cuando comenzó a leer las teorías cosmológicas recogidas en libros como El Universo Elegante, Historia del Tiempo,...Yo le contesté que también cambié, con mi confianza en la Ciencia, al darme cuenta que no somos más que monos desnudos, pero nada que ver con el cambio experimentado desde que tú, mi querido amigo Rex, formas parte de mi vida.
Transcribo un párrafo de la contraportada del libro: "En Mongolia, cuando un perro muere es enterrado en lo alto de la montaña para que nadie pueda pisar su tumba. El dueño del perro le susurra al oído que desea que se reencarne, en su próxima vida, en un hombre. Hasta entonces, el alma del perro es libre de vagar por la tierra y sus paisajes, durante el tiempo que quiera. Sólo algunos perros se reencarnan en hombres, únicamente los que están listos para ello. Yo lo estoy."
En tu próxima vida quizá querido Rex, tú también te reencarnes en un hombre y yo se de más de un hombre que en su próxima vida merecería reencarnarse en un ...
miércoles, 29 de octubre de 2008
Mensaje en una botella
Desde la tranquilidad de la noche, tecleando ante el ordenador y lanzando mensajes desde este blog. Mensajes que van a la deriva por el ciberespacio, donde quizás algún día, querido desconocido, los leas.
Ahora, por ejemplo, imagino estar en una playa desierta, lanzo la botella al mar, esperando que alguien la encuentre. Es de noche. El reflejo de la luna, el sonido de las olas, la brisa sobre mi rostro relajado y sobre mis brazos desnudos. Extiendo mis brazos. Me veo a mi mismo desde fuera. Me gusto. Mis músculos se relajan, mi boca se abre y respira, los pulmones se ensanchan a fondo para después expulsar el aire lenta y acompasadamente. Soy consciente de que me tengo a mí mismo, que mi cuerpo me soporta y transporta y merece que le regale caprichos. No caros, más bien la luna, la libertad y pequeñas flores azules.
En ese instante de elevación, me parece distinguir un punto que se desplaza nadando, desde la línea del horizonte del mar, hacia la playa. Se distingue las ondas en el agua, gracias al reflejo plateado de la Luna. El punto se acerca, se va agrandando, se empieza a distinguir la forma. Es un perro, un schnauzer. Cuando llega a la orilla, se sacude el agua y se sienta ante mi rostro perplejo. Lleva una botella atada al cuello. Dentro de la botella hay un mensaje. Lo abro y comienza así: Soy Desolé y escribo este mensaje por si algún dia alguien lo encuentra... Estrujo el mensaje, me lo guardo en un bolsillo y me intento concentrar de nuevo, cuando por el rabillo del ojo veo al schnauzer levantado sobre sus patas traseras, extendiendo los brazos y respirando acompasadamente. Creo que también se gusta a sí mismo.
Pienso que no importa quien lea mi mensaje de la botella.
Ahora, por ejemplo, imagino estar en una playa desierta, lanzo la botella al mar, esperando que alguien la encuentre. Es de noche. El reflejo de la luna, el sonido de las olas, la brisa sobre mi rostro relajado y sobre mis brazos desnudos. Extiendo mis brazos. Me veo a mi mismo desde fuera. Me gusto. Mis músculos se relajan, mi boca se abre y respira, los pulmones se ensanchan a fondo para después expulsar el aire lenta y acompasadamente. Soy consciente de que me tengo a mí mismo, que mi cuerpo me soporta y transporta y merece que le regale caprichos. No caros, más bien la luna, la libertad y pequeñas flores azules.
En ese instante de elevación, me parece distinguir un punto que se desplaza nadando, desde la línea del horizonte del mar, hacia la playa. Se distingue las ondas en el agua, gracias al reflejo plateado de la Luna. El punto se acerca, se va agrandando, se empieza a distinguir la forma. Es un perro, un schnauzer. Cuando llega a la orilla, se sacude el agua y se sienta ante mi rostro perplejo. Lleva una botella atada al cuello. Dentro de la botella hay un mensaje. Lo abro y comienza así: Soy Desolé y escribo este mensaje por si algún dia alguien lo encuentra... Estrujo el mensaje, me lo guardo en un bolsillo y me intento concentrar de nuevo, cuando por el rabillo del ojo veo al schnauzer levantado sobre sus patas traseras, extendiendo los brazos y respirando acompasadamente. Creo que también se gusta a sí mismo.
Pienso que no importa quien lea mi mensaje de la botella.
domingo, 19 de octubre de 2008
Una tarde de otoño de 1.964
Nací una tarde de otoño de 1.964, es decir, en el siglo pasado. Cuando un resfriado se podía complicar y enviarte al otro barrio. Cuando las urgencias médicas consistían en que tus padres te llevaran a la fría consulta de un supuesto médico especialista endiosado, al que se le obsequiaba con un bonito detalle por Navidad. Cuando los profesores eran respetados y cuando la televisión era en blanco y negro.Recuerdos de recortables, de paseos por la escollera del puerto a hombros de papá, de muchas historias reales en blanco y negro. Protagonistas como Popeye ó Phillip Marlowe, que tenía el aspecto de Humprhey Bogart con gabardina.
Años por delante de esfuerzo y sacrificio, porque sabes que nadie te va a regalar nada y te han preparado para ello.Carga genética de sangre manchega, con el sentido trágico de la vida y un humor especial.
sábado, 13 de septiembre de 2008
El dia empieza con un buen salto
Mi habitación está en un extremo del pasillo. El comedor, donde tu duermes, está justo en el otro extremo. Las puertas están abiertas. Me gusta mirarte desde mi cama, mientras disfruto del adormecimiento de la noche tras la batalla diaria. Siento tu protección insobornable. Tu fidelidad. La tranquilidad y el descanso. Un buen sueño quizá.
Me gusta la disciplina. Tu lo sabes. Cada uno en su sitio y las caricias dosificadas. Aquí no se sube. Aquí no se ladra. Sit, platz y stay ó como se escriban y pocas palabras. Las necesarias.
Pero con el nuevo día, por un instante se rompen las normas y te lanzas en vertiginosa carrera desde el comedor y cual atleta en salto de longitud te avalanzas sobre mi cama, cayendo por lo general a mi lado. Es el ritual del despertar. El dar gracias por tener otro dia para compartir. Para vivir. Con tu salto sobre mi cama la vida continua y los problemas de los humanos se relativizan.
Cuando en ocasiones, me levanto de madrugada, te miro tumbado en el comedor y no estoy tranquilo hasta que te despiertas y vienes a mi lado.
Por eso digo que un buen despertar comienza con un buen salto. Eso sí, menos mal que duermo de lado.
Me gusta la disciplina. Tu lo sabes. Cada uno en su sitio y las caricias dosificadas. Aquí no se sube. Aquí no se ladra. Sit, platz y stay ó como se escriban y pocas palabras. Las necesarias.
Pero con el nuevo día, por un instante se rompen las normas y te lanzas en vertiginosa carrera desde el comedor y cual atleta en salto de longitud te avalanzas sobre mi cama, cayendo por lo general a mi lado. Es el ritual del despertar. El dar gracias por tener otro dia para compartir. Para vivir. Con tu salto sobre mi cama la vida continua y los problemas de los humanos se relativizan.
Cuando en ocasiones, me levanto de madrugada, te miro tumbado en el comedor y no estoy tranquilo hasta que te despiertas y vienes a mi lado.
Por eso digo que un buen despertar comienza con un buen salto. Eso sí, menos mal que duermo de lado.
lunes, 1 de septiembre de 2008
¿Yo?
Estoy tumbado en el gran sillón de la casa. Él acaba de entrar por la puerta del comedor y no da crédito a lo que ve. No me gusta el sillón, mejor dicho su sillón. Prefiero el suelo, pero no puedo desaprovechar una ocasión para fastidiarle. Sobretodo cuando está a punto de comenzar el partido de la Champions y yo no quiero perderme el documental de la BBC sobre los orígenes de la relación entre el perro y el hombre. Ya lo he visto decenas de veces.
Esta vez, además, él viene bolinga. Como cada vez que me saca a pasear, o mejor dicho, cree que me saca a pasear y le doy una vuelta por los bares de las esquinas. Se toma un pelotazo tras otro mientras le espero en alguno de los bancos. Tan cierto como la relación hombre-perro ó perro-hombre en París.
Pero disculpadme, ahora viene la parte que más me gusta del documental. Un grupo de lobos merodean a dos hombres vestidos de cavernícolas, que se están asando un filete de brontosaurio. Menudos imbéciles. ¿Pero de verdad se han creído que los lobos los necesitaban para comer? ¿Creen que los lobos prefieren la carne a la parrilla?
Esta vez, además, él viene bolinga. Como cada vez que me saca a pasear, o mejor dicho, cree que me saca a pasear y le doy una vuelta por los bares de las esquinas. Se toma un pelotazo tras otro mientras le espero en alguno de los bancos. Tan cierto como la relación hombre-perro ó perro-hombre en París.
Pero disculpadme, ahora viene la parte que más me gusta del documental. Un grupo de lobos merodean a dos hombres vestidos de cavernícolas, que se están asando un filete de brontosaurio. Menudos imbéciles. ¿Pero de verdad se han creído que los lobos los necesitaban para comer? ¿Creen que los lobos prefieren la carne a la parrilla?
domingo, 31 de agosto de 2008
El gran silencio
Soy un cartujo. Camino renqueante. Muy encorvado. En seis años no he pronunciado una sola palabra. Llevo bien el gran silencio. Es una bendición de Dios. Antes de ocupar los hábitos del hermano Nicodemus, vagaba por el frío invierno de la Normandía. Duermo en el frío y duro suelo. Me despierto justo antes del primer rayo de Sol. Medito durante horas sin mover un solo músculo, antes de tomar un humilde almuerzo junto con el resto de hermanos. A través de mi hábito, tan sólo se adivina mi barba y mis cejas plateadas y mi gran naríz húmeda y trufosa.
Un día a punto de la congelación, topé con ésta Cartuja. Mis ahora hermanos me abrieron la puerta y me instalaron en algo parecido a un establo. Desolado, vacío y gélido. Por lo menos comía, y como dijo Cervantes por boca de Don Quijote, "la mejor salsa del mundo es el hambre", de ahí que no encontrara manjares más esquisitos que las sobras de mis austeros hermanos.
Un año después de mi llegada, el hermano Nicodemus me tomó bajo su enseñanza de pobreza y silencio. Colocó una techumbre en el huertecillo que daba a su celda y allí me instaló. Aprendo bien por imitación, así que pronto me comportaba como un auténtico cartujo.
Un día a punto de la congelación, topé con ésta Cartuja. Mis ahora hermanos me abrieron la puerta y me instalaron en algo parecido a un establo. Desolado, vacío y gélido. Por lo menos comía, y como dijo Cervantes por boca de Don Quijote, "la mejor salsa del mundo es el hambre", de ahí que no encontrara manjares más esquisitos que las sobras de mis austeros hermanos.
Un año después de mi llegada, el hermano Nicodemus me tomó bajo su enseñanza de pobreza y silencio. Colocó una techumbre en el huertecillo que daba a su celda y allí me instaló. Aprendo bien por imitación, así que pronto me comportaba como un auténtico cartujo.
miércoles, 30 de julio de 2008
Mi poema favorito es de Philip Larkin
Home is so sad..
Home is so sad. It stays as it was left,
Shaped to the comfort of the last to go
As if to win them back. Instead, bereft
Of anyone to please, it withers so,
Having no heart to put aside the theft...
And turn again to what it started as,
A joyous shot at how things ought to be,
Long fallen wide. You can see how it was:
Look at the pictures and the cutlery.
The music in the piano stool. That vase...
El hogar es tan triste..
El hogar es tan triste. Permanece como se dejó,
Fija huella del placer de los últimos,
Como si recuperarlos pudiese. Acaso, privado
De agradar, se marchita
No teniendo corazones para proteger del robo..
Y retorna al principio otra vez,
Como disparo alegre a la certidumbre
De un tiempo remoto. Puedes ver como fue:
Mirar las fotografías y los cubiertos.
La música sentada al piano. Aquel florero.
Traducido por mi mujer.
Home is so sad. It stays as it was left,
Shaped to the comfort of the last to go
As if to win them back. Instead, bereft
Of anyone to please, it withers so,
Having no heart to put aside the theft...
And turn again to what it started as,
A joyous shot at how things ought to be,
Long fallen wide. You can see how it was:
Look at the pictures and the cutlery.
The music in the piano stool. That vase...
El hogar es tan triste..
El hogar es tan triste. Permanece como se dejó,
Fija huella del placer de los últimos,
Como si recuperarlos pudiese. Acaso, privado
De agradar, se marchita
No teniendo corazones para proteger del robo..
Y retorna al principio otra vez,
Como disparo alegre a la certidumbre
De un tiempo remoto. Puedes ver como fue:
Mirar las fotografías y los cubiertos.
La música sentada al piano. Aquel florero.
Traducido por mi mujer.
miércoles, 16 de julio de 2008
Mi amigo Rex
Apenas nos queda tiempo para nosotros.

Gracias Paul Auster por existir. Os recomiendo La música del azar

Gracias Rex por estar a mi lado.
Vacaciones, venid a socorrednos.
Cualquier excusa es buena para presumir de amigo.
Como dice Mario Benedeti, "Codo a codo por la vida, somos mucho más que dos"
Gracias Rex por estar a mi lado.
sábado, 28 de junio de 2008
¿Nos esterilizamos?
Leo en una web cualquiera: "En los machos la esterilización se lleva a cabo mediante una técnica quirúrgica llamada "Orquiectomía", cuyo objetivo es retirar por completo ambos testículos"
En cierta ocasión un adiestrador de reconocido prestigio, me dijo que la esterilización tiene mala prensa porque atribuimos a los perros cualidades humanas. Total, me dijo, hay dueños que no cruzan a sus perros en toda su vida, ó a lo sumo una ó dos veces. ¿Vale la pena las molestias que ocasiona?
Las protectoras y las perreras, lo ven una práctica recomendable. Obligan a esterilizar para adoptar a un perro, cuando precisamente ese perro va atener un dueño teóricamente responsable. Lo ideal para esta gente debe ser esterilizar a la raza cánida, a excepción de los elegidos para pasar a la posteridad como sementales. Muerto el perro se acabó la rabia.
Acontinuación te leo una página de Tombuctú, del gran Paul Auster:
-Oye , Polly -dijo-, lo siento. Pero no es más que por su bien.
-No quiero hablar del tema -replicó ella-. Lo has decidido y se acabó. Ya sabes lo que pienso, así que no tiene sentido discutir.
-Pero no soy el primero al que se le ocurre eso -objetó Dick-. Es una práctica corriente.
-¿Ah?, ¿sí? ¿A que no te gustaría que te lo hicieran a tí?
Dick emitió un ruido a medio camino entre el gruñido y la carcajada.
-Vamos cariño, déjalo ya. Es un perro. Ni siquiera va a enterarse de nada.
-Por favor, Dick. No quiero hablar de ello.
- ¿Por qué no? Si te preocupa tanto...
-No. Delante de él, no. No es justo.
Dick volvió a reirse, pero esta vez fue como una especie de clamorosa estupefacción, una gran carcajada de incredulidad.
-¡No lo dirás en serio! -exclamó-. ¡Si no es más que un perro, Polly, por Dios!
-Piensa lo que quieras pero en el coche no voy a decir una palabra más sobre eso.
Y no lo hizo. Aunque ya habían dicho bastante como para que Míster Bones empezara a inquietarse, y cuando el coche se detuvo finalmente y vio que habían parado delante del edificio en que Polly y él habían estado el martes por la mañana, el mismo donde pasaba consulta un tal Walter A. Burnside, médico veterinario, supo que algo horrible estaba a punto de sucederle.
En cierta ocasión un adiestrador de reconocido prestigio, me dijo que la esterilización tiene mala prensa porque atribuimos a los perros cualidades humanas. Total, me dijo, hay dueños que no cruzan a sus perros en toda su vida, ó a lo sumo una ó dos veces. ¿Vale la pena las molestias que ocasiona?
Las protectoras y las perreras, lo ven una práctica recomendable. Obligan a esterilizar para adoptar a un perro, cuando precisamente ese perro va atener un dueño teóricamente responsable. Lo ideal para esta gente debe ser esterilizar a la raza cánida, a excepción de los elegidos para pasar a la posteridad como sementales. Muerto el perro se acabó la rabia.
Acontinuación te leo una página de Tombuctú, del gran Paul Auster:
-Oye , Polly -dijo-, lo siento. Pero no es más que por su bien.
-No quiero hablar del tema -replicó ella-. Lo has decidido y se acabó. Ya sabes lo que pienso, así que no tiene sentido discutir.
-Pero no soy el primero al que se le ocurre eso -objetó Dick-. Es una práctica corriente.
-¿Ah?, ¿sí? ¿A que no te gustaría que te lo hicieran a tí?
Dick emitió un ruido a medio camino entre el gruñido y la carcajada.
-Vamos cariño, déjalo ya. Es un perro. Ni siquiera va a enterarse de nada.
-Por favor, Dick. No quiero hablar de ello.
- ¿Por qué no? Si te preocupa tanto...
-No. Delante de él, no. No es justo.
Dick volvió a reirse, pero esta vez fue como una especie de clamorosa estupefacción, una gran carcajada de incredulidad.
-¡No lo dirás en serio! -exclamó-. ¡Si no es más que un perro, Polly, por Dios!
-Piensa lo que quieras pero en el coche no voy a decir una palabra más sobre eso.
Y no lo hizo. Aunque ya habían dicho bastante como para que Míster Bones empezara a inquietarse, y cuando el coche se detuvo finalmente y vio que habían parado delante del edificio en que Polly y él habían estado el martes por la mañana, el mismo donde pasaba consulta un tal Walter A. Burnside, médico veterinario, supo que algo horrible estaba a punto de sucederle.
domingo, 22 de junio de 2008
A different walk
We belong to the city, my loyal soldier, Rex and me, are used to walk among high buildings and traffic lights; in Valencia.
Yesterday we took a different choice. We rediscovered the paradise, the paradise lost for citizens that had not the fortunne to live in the country.
There is a river, not a long river, but not short.
It is a river who sculptured a valley in the inland of Castellón, it is the River Palancia.
I enjoyed with my loyal soldier Rex the pleasure of nature. A wild nature, the freshness of ancient trees such as figue trees, olive trees and the orchard.
Soft and humid fertile land under my feet made me feel alive.
As sun was going down, the intense light of the Mediterranean was disapparing among the branches and leaves of the trees.
And watching that spectacle I thought how much time I had lost in the city, but fortunotely it still was not late.
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