Por ejemplo, cuando no lo escuchas, ni lo ves, y de repente sabes que está tumbado en tu cama, cuando dejas la ropa limpia en la cesta y sabes que lo próximo que vas a ver es a tu schnauzer corriendo por el pasillo con tus calcetines en la boca, cuando tiras un papel a la papelera y lo ves acercarse sigilosamente,…en fin, pasajes deliciosos de la convivencia diaria con tu schnauzer, en los que después de varios intentos de ponerme serio, siempre acabo estrujándolo y revolcándome con él por el suelo.
Os dejo esto que encontré por la red y que sin duda ha escrito alguien que los conoce bien.
Pronto van tomando confianza. Parece que van a ser buenos amigos.
De repente Rex se muestra demasiado efusivo. El peluchín refleja una mirada de pánico.
En efecto, el instinto depredador se muestra en plena crudeza, como un reportaje de El Hombre y La Tierra. Mientras disfruto del té, puede que Rex despanzurre al peluchín.
Pero todo acaba bien...por el momento. Termino mi té y el peluchín acaba escondiéndose en su propia taza.