Esta es la frase filosófica favorita de Rex, adaptada a su pragmatismo.
Y para demostrarlo, nada mejor que tras el pienso, una plácida existencia.
Eso sí, con un ojo abierto.
Simplemente irresistible.
Nadie aprecia tanto lo especial que es tu conversación como lo hace tu perro. Christopher Morley.
No hay nada como refrescarse en la fuente, después de un paseo por el campo disfrutando de un maravilloso día primaveral.a Susel Pfeff, b Karline Pfeff, c Fee Caprice Pfeff, d Zange Pfeff
Fuente: “Perros Alemanes“, Volumen. I, Richard Strebel, página. 78
En la siguiente imagen, muestro un perro llamado Dampf Pfeff , nacido el 26.04.1901 y nieto de un perro llamado Schnauzer que supuestamente es el que dio nombre a la actual raza. Es sorprendente el parecido de este perro con el actual schnauzer standard. La planta, el hocico, la mirada. Transmite la fuerza y la nobleza de nuestros actuales schnauzers.Con seguridad una parte de nuestros actuales schnauzers, tengan a éste perro como un ancestro común.
La información de esta entrada la he conseguido de la siguiente página http://www.katja-und-basti.de/ que recomiendo a todos los interesados en la historia de los ancestros de los schnauzers.
Pronto van tomando confianza. Parece que van a ser buenos amigos.
De repente Rex se muestra demasiado efusivo. El peluchín refleja una mirada de pánico.
En efecto, el instinto depredador se muestra en plena crudeza, como un reportaje de El Hombre y La Tierra. Mientras disfruto del té, puede que Rex despanzurre al peluchín.
Pero todo acaba bien...por el momento. Termino mi té y el peluchín acaba escondiéndose en su propia taza.

Al igual que el protagonista de la novela de Sherwood Anderson, de vez en cuando me adentro en un pueblo aprendiz de ciudad, donde viven personajes tristes y aislados. Perdedores con una existencia gris que tiznan hasta el más verde de los paisajes.
¿Qué es el destino? ¿Está marcado desde que nacemos? ¿O por el contrario existe el libre albedrío?
Solo tú como nadie sabes respetar mis silencios. Sin estridencias, sin tratar de interpretarlos, sin buscarles explicaciones. Observando los silencios de mis rutinas diarias. Reservo mi voz para cosas importantes y para hablar contigo, hermano perro, con quien comparto mis silencios.
Pero tú, hermano perro, sí sabes apreciar mis silencios.

Del álbum: "Foto bacheca" de Gianluca Curti