Este fue un día tranquilo recorriendo un camino tranquilo. Aín-Eslida-Aín por el GR 36. Nada a destacar.
Rex se divierte con las piñas.
Y se porta cada vez mejor. Recorre el grupo de arriba a abajo enlazándonos y comprobando que nadie se pierde y que todos estamos bien. Sus kilómetros son muchos más. Sin duda sería un buen perro pastor.
Al finalizar, tras beber en la fuente, tomamos un café en el bar del pueblo. Después de 16 kilómetros de montaña y junto a la brújula y los planos, el café sabe todavía mejor. Recomiendo la terraza del único bar de Aín.
Y al atardecer de vuelta a casa.
Nadie aprecia tanto lo especial que es tu conversación como lo hace tu perro. Christopher Morley.
lunes, 1 de abril de 2013
domingo, 31 de marzo de 2013
viernes, 29 de marzo de 2013
Reeditado: En recuerdo de Tania.
Conversaciones con Rex: En recuerdo de Tania: Hola Rex, hoy para variar, no eres el protagonista. Hoy quiero hablar de Tania, mi primera perra. Era una dálmata. En mi infancia siempre t...
domingo, 24 de marzo de 2013
Siete por siete cuarenta y nueve
A lo largo de este año, Rex y yo vamos a coincidir en edad. El tiempo pasa rápido, pero lo hace todavía más cuando la referencia temporal es la de la vida de Rex. Hace apenas unos años era un cachorro juguetón, que se comía las patas de las sillas y no dejaba una planta a salvo. Cuando tenía dos años fue papá de una camada de nueve cachorros. Pronto comenzó a darme clases como entrenador personal. Ahora me enseña filosofía canina. El futuro no se sabe que nos depara, pero con unos años más Rex se convertirá en un viejito. No sé…el tiempo pasa muy rápido. Demasiado. Carpe diem, de acuerdo Rex?
martes, 19 de marzo de 2013
GR 36
Esta vez seguimos el sendero de gran recorrido GR 36 entre las poblaciones de Aín y Eslida.
Rex está demostrando que el schnauzer standard es un perro ideal para senderistas. Un buen compañero que aporta al grupo entusiasmo y protección, al mismo tiempo que es afable con la buena gente con la que nos cruzamos. Y por supuesto, nunca se queda atrás.
Ver mapa más grande
domingo, 10 de marzo de 2013
Evocación de un atardecer irrepetible

Hay atardeceres que cuestan volver a encontrar. Crees que será fácil, pero poco a poco te das cuenta que no. Es tan difícil estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Además el atardecer depende de las circunstancias en las que te encuentres cuando se produce para que puedas considerarlo irrepetible, como en el caso del atardecer de un día de Agosto en el Castillo de Almonacid en nuestra querida Sierra de Espadán, donde Rex y yo pasamos nuestros mejores momentos juntos. Mañana Rex cumple siete años. Ya no es el cachorro que no paraba de trastear. Sigue siendo igual de juguetón, pero es mucho más pensativo. Quizá piense también en el atardecer, en el paso del tiempo, en su vida entre humanos casi siempre lejos de la naturaleza en la que tanto disfruta. Quizá reflexione sobre el por qué se cansa antes y su caminar por los senderos ya no es tan firme, pero sabe que mi paso siempre se adaptará al suyo mientras sigamos vivos, disfrutando de nuevos atardeceres, algunos de los cuales serán irrepetibles.
jueves, 7 de febrero de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
No siempre seguimos un camino al azar
Rex y yo compartimos una Jefa. Los dos sabemos que la Jefa nunca se equivoca. Así que cuando la Jefa nos acompaña, dejamos la brújula y los mapas en la mochila, nos olvidamos de la dirección Noreste y la seguimos directamente procurando no quedarnos atrás.
sábado, 26 de enero de 2013
Un libro y mi schnauzer
No es lo que parece. No es un schnauzer lector. Esto sería atribuir demasiadas cualidades a mi adorable Rex. Pero en la imagen, un libro y mi perro. Me acompañan este fin de semana junto al "trancazo" impresionante que he pillado. Justito me ha venido aguantar hasta el viernes para meterme en cama. He probado a lo largo de la semana casi todos los medicamentos que anuncian en televisión y sigo igual. Al final todos son lo mismo. Así que junto a unos libros y abrazado a mi perro, pasaré hoy y mañana tratando de olvidarme de todo.
domingo, 6 de enero de 2013
La alegría perfecta
Paseaba un hombre una noche bajo la lluvia. El agua caía suavemente, resbalando sobre su piel y empapando sus sentidos. El frío comenzaba a dejarse sentir. Una sensación de vacío le agujereaba el alma.
Un perro caminaba a su lado.
El perro le miraba girando los ojos sin levantar la cabeza y le seguía. Esos ojos tan familiares. La sensación de vacío iba desapareciendo. No estaba solo. Pensaba en el éxito que siempre había buscado. En el reconocimiento de los demás que nunca llegaba. En la búsqueda en su interior. En ese instante lo único cierto del mundo era que el perro le seguía.
Estaban calados y cansados y no sabían a donde iban. Al hombre se le desdibujaba de donde venían, pero comenzaba a sentirse mejor. Comenzaba a descubrir la alegría perfecta.
Un perro caminaba a su lado.
El perro le miraba girando los ojos sin levantar la cabeza y le seguía. Esos ojos tan familiares. La sensación de vacío iba desapareciendo. No estaba solo. Pensaba en el éxito que siempre había buscado. En el reconocimiento de los demás que nunca llegaba. En la búsqueda en su interior. En ese instante lo único cierto del mundo era que el perro le seguía.
Estaban calados y cansados y no sabían a donde iban. Al hombre se le desdibujaba de donde venían, pero comenzaba a sentirse mejor. Comenzaba a descubrir la alegría perfecta.
martes, 1 de enero de 2013
domingo, 30 de diciembre de 2012
Nueva ruta.
Llegamos a Pico Nabo.
En lugar de seguir el camino al mismo nivel, comenzamos a descender por un sendero que hasta ahora nos ha pasado desapercibido.
La ruta parece llevarnos en dirección a Navajas y encontramos la grata sorpresa de un antiguo molino en ruinas.
Proseguimos remontando el Palancia ...
Oda a la vida retirada con schnauzer
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que con su schnauzer han sido.
sábado, 29 de diciembre de 2012
Aquella mitad de nuestro tiempo
Llegastes cuando mi mamá y mi tía abuela se acababan de marchar. Desde los 14 tuve que tomar mis decisiones, pero siempre contaba con mis viejas. Perdí mis "Conversaciones con mamá", pero apareciste tú y en recuerdo de ellas comencé a escribir en este blog al que llamé "Conversaciones con Rex".
Esperemos vivir y disfrutar para contarla la otra mitad de nuestro tiempo.
viernes, 28 de diciembre de 2012
La pequeña vendedora de fósforos
Cuando era niño, solía coger una gripe fuerte al año, que me tenía una semana en cama con fiebres altas. Cada año releía un libro de cuentos de Hans Christian Andersen. Mi favorito: La pequeña vendedora de fósforos. No ha perdido un ápice de actualidad el fiel reflejo de la Navidad que transmite.
Ojala la pequeña vendedora de fósforos hubiera tenido un schnauzer como Rex junto a ella. Seguro que le hubiera proporcionado cariño y la hubiera protegido del frío con su cuerpo. Quizá la hubiera despertado de su sueño y juntos hubieran tratado de sobrevivir.
Pero eso hubiera sido otra historia...
LA PEQUEÑA VENDEDORA DE FÓSFOROS- Hans Christian Andersen.
¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados navideños se percibía por todas partes.
Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa ya que si volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Sus manitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!
Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.
Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico pesebre: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.
-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".
Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.
-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento! Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.
Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena ! El sol iluminó a aquel tierno ser acurrucado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.
-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.
Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.
viernes, 2 de noviembre de 2012
To Rex
"He is your friend, your partner, your defender
- your Dog.
You are his life, his love, his leader.
He will be yours - faithful and true, to the last beat
of his heart.
You owe it to him to be worthy of such devotion."
/ M. Siegal /
"Él es tu amigo, tu compañero, tu defensor
- tu perro.
Tú eres su vida, su amor, su líder.
Él será tuyo - fiel y verdadero, hasta el último latido
de su corazón.
Tú debes serle digno de tal devoción. "
jueves, 1 de noviembre de 2012
87 y bajando
Te con schnauzer
Esta es una tarde tranquila escribiendo en un blog tranquilo,
Podría ser una tarde cualquiera. Pero no. Voy a hacer de esta tarde una tarde especial. No voy a hacer nada. Tendré que realizar un gran esfuerzo para conseguirlo, porque hace mucho tiempo que no lo hago y estoy desentrenado, pero se de testimonios que dicen que se está muy bien sin hacer nada. Estoy dispuesto a probarlo y espero que el esfuerzo valga la pena. Para lograrlo, cuento con mi schnauzer standard Rex, mi compañero que me siguen (o me guía) en mis rutas y escaladas senderistas, pero que también es especialista en pasar buenos ratos tumbado sobre fondo rojo. Lo importante es la buena compañía.
sábado, 13 de octubre de 2012
Rex's moment
La felicidad la concibo como suma de momentos que nos hacen sentir bien. Gran parte de esos momentos son los que paso con Rex. A lo largo de los cinco días de la semana laboral, recordaré estos instantes.
domingo, 30 de septiembre de 2012
El Barranco de la Falaguera
Una vez más caminando en dirección Este por un Barranco tranquilo en una Sierra tranquila. Bien acompañado por mi fiel Rex. Un perro fuerte y sederista al que no le sienta nada bien quedarse tumbado en casa.
El Barranco de la Falaguera en la Sierra de Espadán, es un lugar de gran belleza y valor botánico. Se disfruta especialmente en Otoño y si es posible, tras una noche de tormenta.
Yo veo a Rex como a un lobito. En muchas ocasiones se comporta como tal. Suele ir por delante dirigiendo la marcha y comprobando si le sigo. Si toma la bifurcación equivocada, rectifica y vuelve a colocarse por delante de la marcha. En sus idas y venidas como explorador, acaba haciendo muchos más kilómetros que yo, y al final, tiene que tumbarse a descansar a la sombra.
La Masía de La Mosquera. En otro momento contaré lo que sucedió con Rex en esta casa abandonada.
Yo veo a Rex como a un lobito. En muchas ocasiones se comporta como tal. Suele ir por delante dirigiendo la marcha y comprobando si le sigo. Si toma la bifurcación equivocada, rectifica y vuelve a colocarse por delante de la marcha. En sus idas y venidas como explorador, acaba haciendo muchos más kilómetros que yo, y al final, tiene que tumbarse a descansar a la sombra.
La Masía de La Mosquera. En otro momento contaré lo que sucedió con Rex en esta casa abandonada.
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