domingo, 14 de diciembre de 2008

Tous les Matins du Monde

Como sabes, me gusta la música Barroca, la viola de gamba y la película Tous Les Matins du Monde. Por eso, hoy quiero conversar contigo sobre la búsqueda de la perfección.
Por un lado tenemos a Sainte Colombe. Alcanzó la perfección tocando la viola de gamba hasta el punto de comunicarse con su mujer fallecida. Una vida la de Saint Colombe de búsqueda de la naturaleza y de la elevación espiritual, llegando al misticismo a través de la dedicación de quince horas al día a tocar la viola de gamba.




Por otro lado, tenemos a Marin Marais fue el discípulo aventajado de Sainte Colombe aprendió parte de su técnica, pero la hizo más comercial (para su época claro) y le robó a Sainte Colombe lo que más quería, su hija favorita. Alcanzó la fama y el reconocimiento de su época y pasó a la posteridad.



Dos polos dentro de cada uno de nostros. Maestro y discípulo. La espiritualidad y el pragmatismo. La elevación de nuestra alma y la pugna por no descolgarnos en la sociedad. El verdadero Espíritu de la Navidad y las compras en El Corte Inglés. Sin uno no existiría el otro. Por eso pese a perder a su hija, Sainte Colombe nunca odió a Marais. A él le bastaba asirse a su viola de gamba.
Ahora vamos Rex, es hora de pasear.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Brother Sun, Sister Moon

Hermano Sol, hermana Luna. Deliciosa película de Zeffirelli de 1.972.

San Francisco de Asís, a través de ésta película, ha representado para mí un ejemplo de como se puede alcanzar la felicidad a través del contacto con la naturaleza. No es más felíz quien más tiene, sino quien menos necesita. El Sol y la Luna brillan y relucen para todos. Solo tenemos que saber apreciarlos. El amor que comparto por tí, Rex, mi hermano perro, no es sino un acercamiento a la naturaleza, un intento a que me enseñes a vivir según lo que somos. A disfrutar del frescor de la hierba en el hocico.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Enzo

"Vivir cada día como si se lo hubiésemos arrebatado a la muerte. Así quisiera vivir siempre. Sentir el gozo de estar vivo como lo sentía Eve. Tomar distancia de las cargas, angustias y temores que encontramos a diario. Decir estoy vivo, soy maravilloso, estoy, soy. Existo. Es algo a lo que hay que aspirar. Cuando sea humano, viviré así."
El arte de conducir bajo la lluvia
Garth Stein

martes, 18 de noviembre de 2008

El arte de conducir bajo la lluvia

Querido Rex, comienzo con ilusión a leer la novela de Garth Stein. Me la he comprado a las dos horas no llega de haberme enterado de su existencia. ¿Se parecerá Enzo tanto a tí como me imagino? ¿Me pareceré yo al piloto de carreras que conduce su vida lo mejor que le dejan?
Ayer un compañero me confesaba que su vida cambió cuando comenzó a leer las teorías cosmológicas recogidas en libros como El Universo Elegante, Historia del Tiempo,...Yo le contesté que también cambié, con mi confianza en la Ciencia, al darme cuenta que no somos más que monos desnudos, pero nada que ver con el cambio experimentado desde que tú, mi querido amigo Rex, formas parte de mi vida.
Transcribo un párrafo de la contraportada del libro: "En Mongolia, cuando un perro muere es enterrado en lo alto de la montaña para que nadie pueda pisar su tumba. El dueño del perro le susurra al oído que desea que se reencarne, en su próxima vida, en un hombre. Hasta entonces, el alma del perro es libre de vagar por la tierra y sus paisajes, durante el tiempo que quiera. Sólo algunos perros se reencarnan en hombres, únicamente los que están listos para ello. Yo lo estoy."
En tu próxima vida quizá querido Rex, tú también te reencarnes en un hombre y yo se de más de un hombre que en su próxima vida merecería reencarnarse en un ...

miércoles, 29 de octubre de 2008

Mensaje en una botella

Desde la tranquilidad de la noche, tecleando ante el ordenador y lanzando mensajes desde este blog. Mensajes que van a la deriva por el ciberespacio, donde quizás algún día, querido desconocido, los leas.
Ahora, por ejemplo, imagino estar en una playa desierta, lanzo la botella al mar, esperando que alguien la encuentre. Es de noche. El reflejo de la luna, el sonido de las olas, la brisa sobre mi rostro relajado y sobre mis brazos desnudos. Extiendo mis brazos. Me veo a mi mismo desde fuera. Me gusto. Mis músculos se relajan, mi boca se abre y respira, los pulmones se ensanchan a fondo para después expulsar el aire lenta y acompasadamente. Soy consciente de que me tengo a mí mismo, que mi cuerpo me soporta y transporta y merece que le regale caprichos. No caros, más bien la luna, la libertad y pequeñas flores azules.
En ese instante de elevación, me parece distinguir un punto que se desplaza nadando, desde la línea del horizonte del mar, hacia la playa. Se distingue las ondas en el agua, gracias al reflejo plateado de la Luna. El punto se acerca, se va agrandando, se empieza a distinguir la forma. Es un perro, un schnauzer. Cuando llega a la orilla, se sacude el agua y se sienta ante mi rostro perplejo. Lleva una botella atada al cuello. Dentro de la botella hay un mensaje. Lo abro y comienza así: Soy Desolé y escribo este mensaje por si algún dia alguien lo encuentra... Estrujo el mensaje, me lo guardo en un bolsillo y me intento concentrar de nuevo, cuando por el rabillo del ojo veo al schnauzer levantado sobre sus patas traseras, extendiendo los brazos y respirando acompasadamente. Creo que también se gusta a sí mismo.
Pienso que no importa quien lea mi mensaje de la botella.

domingo, 19 de octubre de 2008

Una tarde de otoño de 1.964

Nací una tarde de otoño de 1.964, es decir, en el siglo pasado. Cuando un resfriado se podía complicar y enviarte al otro barrio. Cuando las urgencias médicas consistían en que tus padres te llevaran a la fría consulta de un supuesto médico especialista endiosado, al que se le obsequiaba con un bonito detalle por Navidad. Cuando los profesores eran respetados y cuando la televisión era en blanco y negro.

Recuerdos de recortables, de paseos por la escollera del puerto a hombros de papá, de muchas historias reales en blanco y negro. Protagonistas como Popeye ó Phillip Marlowe, que tenía el aspecto de Humprhey Bogart con gabardina.
Años por delante de esfuerzo y sacrificio, porque sabes que nadie te va a regalar nada y te han preparado para ello.
Carga genética de sangre manchega, con el sentido trágico de la vida y un humor especial.

sábado, 13 de septiembre de 2008

El dia empieza con un buen salto

Mi habitación está en un extremo del pasillo. El comedor, donde tu duermes, está justo en el otro extremo. Las puertas están abiertas. Me gusta mirarte desde mi cama, mientras disfruto del adormecimiento de la noche tras la batalla diaria. Siento tu protección insobornable. Tu fidelidad. La tranquilidad y el descanso. Un buen sueño quizá.

Me gusta la disciplina. Tu lo sabes. Cada uno en su sitio y las caricias dosificadas. Aquí no se sube. Aquí no se ladra. Sit, platz y stay ó como se escriban y pocas palabras. Las necesarias.

Pero con el nuevo día, por un instante se rompen las normas y te lanzas en vertiginosa carrera desde el comedor y cual atleta en salto de longitud te avalanzas sobre mi cama, cayendo por lo general a mi lado. Es el ritual del despertar. El dar gracias por tener otro dia para compartir. Para vivir. Con tu salto sobre mi cama la vida continua y los problemas de los humanos se relativizan.

Cuando en ocasiones, me levanto de madrugada, te miro tumbado en el comedor y no estoy tranquilo hasta que te despiertas y vienes a mi lado.

Por eso digo que un buen despertar comienza con un buen salto. Eso sí, menos mal que duermo de lado.

lunes, 1 de septiembre de 2008

¿Yo?

Estoy tumbado en el gran sillón de la casa. Él acaba de entrar por la puerta del comedor y no da crédito a lo que ve. No me gusta el sillón, mejor dicho su sillón. Prefiero el suelo, pero no puedo desaprovechar una ocasión para fastidiarle. Sobretodo cuando está a punto de comenzar el partido de la Champions y yo no quiero perderme el documental de la BBC sobre los orígenes de la relación entre el perro y el hombre. Ya lo he visto decenas de veces.
Esta vez, además, él viene bolinga. Como cada vez que me saca a pasear, o mejor dicho, cree que me saca a pasear y le doy una vuelta por los bares de las esquinas. Se toma un pelotazo tras otro mientras le espero en alguno de los bancos. Tan cierto como la relación hombre-perro ó perro-hombre en París.
Pero disculpadme, ahora viene la parte que más me gusta del documental. Un grupo de lobos merodean a dos hombres vestidos de cavernícolas, que se están asando un filete de brontosaurio. Menudos imbéciles. ¿Pero de verdad se han creído que los lobos los necesitaban para comer? ¿Creen que los lobos prefieren la carne a la parrilla?

domingo, 31 de agosto de 2008

El gran silencio

Soy un cartujo. Camino renqueante. Muy encorvado. En seis años no he pronunciado una sola palabra. Llevo bien el gran silencio. Es una bendición de Dios. Antes de ocupar los hábitos del hermano Nicodemus, vagaba por el frío invierno de la Normandía. Duermo en el frío y duro suelo. Me despierto justo antes del primer rayo de Sol. Medito durante horas sin mover un solo músculo, antes de tomar un humilde almuerzo junto con el resto de hermanos. A través de mi hábito, tan sólo se adivina mi barba y mis cejas plateadas y mi gran naríz húmeda y trufosa.
Un día a punto de la congelación, topé con ésta Cartuja. Mis ahora hermanos me abrieron la puerta y me instalaron en algo parecido a un establo. Desolado, vacío y gélido. Por lo menos comía, y como dijo Cervantes por boca de Don Quijote, "la mejor salsa del mundo es el hambre", de ahí que no encontrara manjares más esquisitos que las sobras de mis austeros hermanos.
Un año después de mi llegada, el hermano Nicodemus me tomó bajo su enseñanza de pobreza y silencio. Colocó una techumbre en el huertecillo que daba a su celda y allí me instaló. Aprendo bien por imitación, así que pronto me comportaba como un auténtico cartujo.

miércoles, 30 de julio de 2008

Mi poema favorito es de Philip Larkin

Home is so sad..

Home is so sad. It stays as it was left,
Shaped to the comfort of the last to go
As if to win them back. Instead, bereft
Of anyone to please, it withers so,
Having no heart to put aside the theft...
And turn again to what it started as,
A joyous shot at how things ought to be,
Long fallen wide. You can see how it was:
Look at the pictures and the cutlery.
The music in the piano stool. That vase...





El hogar es tan triste..

El hogar es tan triste. Permanece como se dejó,
Fija huella del placer de los últimos,
Como si recuperarlos pudiese. Acaso, privado
De agradar, se marchita
No teniendo corazones para proteger del robo..
Y retorna al principio otra vez,
Como disparo alegre a la certidumbre
De un tiempo remoto. Puedes ver como fue:
Mirar las fotografías y los cubiertos.
La música sentada al piano. Aquel florero.


Traducido por mi mujer.

miércoles, 16 de julio de 2008

Mi amigo Rex

Apenas nos queda tiempo para nosotros.
Vacaciones, venid a socorrednos.
Cualquier excusa es buena para presumir de amigo.
Como dice Mario Benedeti, "Codo a codo por la vida, somos mucho más que dos"

Y no voy a insistir más, pero me encanta que tengas los cojones en su sitio.

Gracias Paul Auster por existir. Os recomiendo La música del azar




Gracias Rex por estar a mi lado.

sábado, 28 de junio de 2008

¿Nos esterilizamos?

Leo en una web cualquiera: "En los machos la esterilización se lleva a cabo mediante una técnica quirúrgica llamada "Orquiectomía", cuyo objetivo es retirar por completo ambos testículos"
En cierta ocasión un adiestrador de reconocido prestigio, me dijo que la esterilización tiene mala prensa porque atribuimos a los perros cualidades humanas. Total, me dijo, hay dueños que no cruzan a sus perros en toda su vida, ó a lo sumo una ó dos veces. ¿Vale la pena las molestias que ocasiona?
Las protectoras y las perreras, lo ven una práctica recomendable. Obligan a esterilizar para adoptar a un perro, cuando precisamente ese perro va atener un dueño teóricamente responsable. Lo ideal para esta gente debe ser esterilizar a la raza cánida, a excepción de los elegidos para pasar a la posteridad como sementales. Muerto el perro se acabó la rabia.
Acontinuación te leo una página de Tombuctú, del gran Paul Auster:
-Oye , Polly -dijo-, lo siento. Pero no es más que por su bien.
-No quiero hablar del tema -replicó ella-. Lo has decidido y se acabó. Ya sabes lo que pienso, así que no tiene sentido discutir.
-Pero no soy el primero al que se le ocurre eso -objetó Dick-. Es una práctica corriente.
-¿Ah?, ¿sí? ¿A que no te gustaría que te lo hicieran a tí?
Dick emitió un ruido a medio camino entre el gruñido y la carcajada.
-Vamos cariño, déjalo ya. Es un perro. Ni siquiera va a enterarse de nada.
-Por favor, Dick. No quiero hablar de ello.
- ¿Por qué no? Si te preocupa tanto...
-No. Delante de él, no. No es justo.
Dick volvió a reirse, pero esta vez fue como una especie de clamorosa estupefacción, una gran carcajada de incredulidad.
-¡No lo dirás en serio! -exclamó-. ¡Si no es más que un perro, Polly, por Dios!
-Piensa lo que quieras pero en el coche no voy a decir una palabra más sobre eso.
Y no lo hizo. Aunque ya habían dicho bastante como para que Míster Bones empezara a inquietarse, y cuando el coche se detuvo finalmente y vio que habían parado delante del edificio en que Polly y él habían estado el martes por la mañana, el mismo donde pasaba consulta un tal Walter A. Burnside, médico veterinario, supo que algo horrible estaba a punto de sucederle.

domingo, 22 de junio de 2008

A different walk




We belong to the city, my loyal soldier, Rex and me, are used to walk among high buildings and traffic lights; in Valencia.

Yesterday we took a different choice. We rediscovered the paradise, the paradise lost for citizens that had not the fortunne to live in the country.


There is a river, not a long river, but not short.

It is a river who sculptured a valley in the inland of Castellón, it is the River Palancia.



It goes ahead looking for the see near Sagunto, but in its medium course there is a beautiful city named Segorbe.

I enjoyed with my loyal soldier Rex the pleasure of nature. A wild nature, the freshness of ancient trees such as figue trees, olive trees and the orchard.

Soft and humid fertile land under my feet made me feel alive.

As sun was going down, the intense light of the Mediterranean was disapparing among the branches and leaves of the trees.


I heard voices, ones were lounder others not, these voices were the voices of irrigation channels, but as I went on I heard a voice lounder than the others, it was a fericious one, it was the voice of the River Palancia.

And watching that spectacle I thought how much time I had lost in the city, but fortunotely it still was not late.





El jardinero fiel

No hace mucho he visto la película titulada "El jardinero fiel".


Sin que tenga nada que ver con el argumento de la famosa y recomendable película, sí que encuentro un parecido en cuanto al tema, en lo que corresponde a mi jardinero particular Rex. Un jardinero de afición con una fidelidad ejemplar.


Ya desde su más tierna infancia, Rex mostró interés por las plantas.

Al poco tiempo comenzó a realizar transplantes e injertos en el mundo vegetal.



Y eso sí, siempre con su carita de no haber roto nunca un plato.



martes, 10 de junio de 2008

El Parterre

El parterre es tan triste. Aquel niño sentado solo en el banco cercano a la Estatua. Su padre ya no está. Nunca más estará. La música de la fuente no tiene cuerpo, pero la siente. Y la Estatua le mira. Le señala un lugar lejano en el horizonte donde las flores son azules y los atardeceres dorados. La melodía vuelve y le eleva.

El parterre es tan eterno. Aquel hombre mirando el banco cercano a la Estatua. Su madre ya no está. Nunca más estará. Los paseos están vacíos. Aquella pelota cubierta de barro entre las hojas. La Estatua le sonríe y le abre la puerta del tiempo. Ve al niño en el banco y se sienta junto a él. La melodía vuelve y le eleva y su garganta se llena de emoción y sus lágrimas condensan su alegría.

La madre del niño llega. No le gusta que su hijo hable con desconocidos. Le coge de la mano y se marchan. Ahora el hombre está sentado solo en el banco cercano a la Estatua. La puerta del tiempo se ha cerrado.

miércoles, 4 de junio de 2008

Los perros de la brigada ligera

Mi querido Rex, quiero reproducir para tí y para todos aquellos que no tengan el placer de haberlo leído, el artículo que Arturo Pérez Reverte publicó el pasado domingo en el XLSemanal, cuyo título es el que da nombre a esta entrada del blog.
Conozco desde niño la heróica gesta de la carga de la brigada ligera. Desde siempre simpatizo con las causas perdidas y con el honor. Pero la historia la escriben los hombres y hasta hoy nadie había contado que en la carga de caballería participaron dos perros llamados Jemmy y Boxer, que eran las mascotas de dos de los cinco regimientos.
Los húsares cargaron contra lo imposible por honor, y los perros los siguieron por lealtad. Mientras los mandos que ordenaron el ataque observaban el desastre producto de su incompetencia desde lo alto de una colina. Hay que joderse...

Insistir, a estas alturas, en que aprecio en general más a los perros que a los hombres es una obviedad que no remacharé demasiado. He dicho alguna vez que si la raza humana desapareciera de la faz de la tierra, ésta ganaría mucho en el cambio; mientras que sin perros sería un lugar más oscuro e insoportable. Cuestión de lealtad, supongo. Hay quien valora unas cosas y quien valora otras. Por mi parte, creo que la lealtad incondicional, a prueba de todo, es una de las pocas cosas que no pueden comprarse con retórica ni dinero. Tal vez por eso, la lealtad, en hombres o en animales, siempre me humedece un poquito las gafas de sol.

Todo esto viene a cuento porque acabo de darle un repaso a El Valle de la Muerte, un ensayo de Terry Brighton sobre la carga de la Brigada Ligera durante la guerra de Crimea. Aquello, más conocido por la carga entre los que están en el ajo, es asunto que algunos frikis de la materia –los periodistas Jacinto Antón y Willy Altares, mi compadre Javier Marías, yo mismo y algún otro– cultivamos, desde hace muchísimos años, como materia de reflexión y tertulia, sobre todo a la hora de comparar la leal actuación de los lanceros, dragones y húsares ingleses aquel 25 de octubre de 1854, dejándose el pellejo bajo la artillería rusa, con la criminal incompetencia de los mandos británicos que ordenaron el ataque, notorio entre las grandes imbecilidades militares de la Historia.

La historia es conocida: cinco regimientos de caballería británicos cargaron de frente contra una batería rusa, a través de un valle de kilómetro y medio de largo, batido a la ida y a la vuelta por fusileros y artillería. De seiscientos sesenta y seis hombres volvieron a sus líneas heridos o ilesos, muchos a pie y todos bajo fuego enemigo, trescientos noventa y cinco. Hasta la suerte de sus caballos se conoce: de los pobres animales que montaron los ingleses, galopando entre el estallido de las granadas o sueltos luego por el valle enloquecidos y sin jinete, murieron trescientos setenta y cinco. Ni siquiera los famosos versos de Tennyson, que varias generaciones de escolares aprendieron de memoria –«Media legua, media legua / media legua más allá...»–, pueden embellecer el asunto. Fue una carnicería en el más exacto sentido de la palabra.

Pero de lo que quiero hablar hoy es de perros. Porque lo que pocos saben es que, ese día, dos perros cargaron también contra los cañones rusos. Se llamaban Jemmy y Boxer, y eran, respectivamente, las mascotas del 11o y del 8o regimientos de húsares. Los dos canes habían acompañado a sus amos desde sus cuarteles de Inglaterra, y estaban en el campamento británico cuando se ordenó a la Brigada Ligera formar para la carga. Así que, como tantas otras veces en desfiles y maniobras, los dos fieles animales acudieron a colocarse junto a las patas de los caballos de los oficiales, dispuestos a marchar al mismo paso, sin obedecer las voces de los soldados que les ordenaban apartarse de allí. Después sonó la corneta, empezó la marcha al paso, luego al trote, y cuando, bajo intenso fuego de artillería, se pasó al galope y sonó el toque de carga, con las granadas reventando, hombres cayendo por todas partes, estruendo de bombazos y caballos destripados o sin jinete, Jemmy y Boxer siguieron corriendo imperturbables, junto a sus amos, en línea recta hacia los cañones rusos.

Parecerá increíble para quien no conozca a los perros. Esos chuchos cruzaron todo el valle de Balaclava entre un diluvio de fuego –«Hasta las fauces negras de la Muerte, / hasta la boca misma del Infierno»– y permanecieron junto a los húsares, o lo que quedaba de ellos, mientras éstos acuchillaban a los artilleros enemigos y morían entre los cañones. Después regresaron despacio, al paso de los caballos maltrechos que traían a los supervivientes, junto a hombres desmontados o heridos que caminaban y caían exhaustos, entre el tiroteo ruso y los disparos de quienes remataban a sus caballos moribundos ante de seguir a pie. Tres largos kilómetros de ida y vuelta. Jemmy y Boxer hicieron la carga junto a los primeros caballos de la brigada y regresaron a las líneas inglesas con el primer hombre montado de sus respectivos regimientos que volvió a éstas: Ileso Boxer, sin un rasguño; herido Jemmy por una esquirla de metralla en el cuello. Y ambos, acabada la campaña, regresaron a Inglaterra y murieron viejos, honrados y veteranos, en su cuartel.
Ni Tennyson ni poeta alguno hablaron nunca de ellos, ni en el poema famoso ni en ningún otro maldito verso. Por eso he contado hoy su historia. Para decirles que por el Valle de la Muerte, cargando contra los cañones con la Brigada Ligera, también corrieron dos buenos perros valientes.

viernes, 16 de mayo de 2008

La alegría perfecta



Paseaba un hombre una noche bajo la lluvia. El agua caía suavemente, resbalando sobre su piel y empapando sus sentidos. El frío comenzaba a dejarse sentir. Una sensación de vacío le agujereaba el alma.
Un perro caminaba a su lado.
El perro le miraba girando los ojos sin levantar la cabeza y le seguía. Esos ojos tan familiares. La sensación de vacío iba desapareciendo. No estaba solo. Pensaba en el éxito que siempre había buscado. En el reconocimiento de los demás que nunca llegaba. En la búsqueda en su interior. En ese instante lo único cierto del mundo era que el perro le seguía.
Estaban calados y cansados y no sabían a donde iban. Al hombre se le desdibujaba de donde venían, pero comenzaba a sentirse mejor. Comenzaba a descubrir la alegría perfecta.

sábado, 26 de abril de 2008

Os presentamos a Lear

Hoy hemos elegido a Lear.
Toda la camada es preciosa y nos ha costado mucho decidirnos. Al final había que hacerlo y aquí os presentamos a Lear.
Pero todos sus hermanos son igual de bonitos y cariñosos y desde aquí les deseamos lo mejor para todos ellos.














































































sábado, 19 de abril de 2008

La primera camada de Rex

Así que mi querido escudero Rex ha sido papá de familia numerosa. De casta le viene al schnauzer. De tal Rembrandt de Los Valientes, tal Zipo de Barbadura = Rex = Fiel escudero del Caballero Desdichado. Nos quedamos con uno, a elegir entre los OCHOOO!!!






¿Pero cual elegir? Lo tengo claro. El que más se parezca a Rex, con su hocico característico. Lo demás vendrá por añadidura si topa con unos dueños que sepan educarlo. Pero he aquí la cuestión, ¿A que manos irá a parar nuestro pequeño Rexito = Lear?

jueves, 13 de marzo de 2008

Conversaciones con Rex

Me encanta conversar con Rex. Suele escucharme mejor que muchos. Algún día os contaré de lo que hablamos. De momentos os dejo unas fotos de las diversas actitudes de Rex durante nuestra conversación. Os tengo que confesar que no soy perfecto y creo que lo nuestro de momento son monólogos. Aquí veis con que interés escucha las palabras de Desdichado.


Aquí se pone en plan cómodo en su postura favorita haciendo la esfinge en su banco favorito. Mira con indiferencia al infinito. Creo que no le gusta lo que le digo.


Aquí mostrando su mejor perfil, pasando olimpicamente de mi monólogo



Por último Desdichado, es decir yo mismo, acabo estrujándolo mientras el pobre se deja querer








jueves, 6 de marzo de 2008

domingo, 3 de febrero de 2008

La vida no es fácil

La vida no es fácil. Tiende a complicarse. Los problemas llegan solos. Las tristezas nos acechan y tarde ó temprano nos alcanzan. A mí , por ejemplo, me alcanzó hace dos años. El tiempo ayuda. En aquel momento compré a Rex. Lo separaron de su madre y su camada y me lo enviaron en un transportin por MRW. Al recibirlo, una semilla de alegría y esperanza germinó en el desierto de la noche de mi alma.

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