Páginas

domingo, 19 de octubre de 2008

Una tarde de otoño de 1.964

Nací una tarde de otoño de 1.964, es decir, en el siglo pasado. Cuando un resfriado se podía complicar y enviarte al otro barrio. Cuando las urgencias médicas consistían en que tus padres te llevaran a la fría consulta de un supuesto médico especialista endiosado, al que se le obsequiaba con un bonito detalle por Navidad. Cuando los profesores eran respetados y cuando la televisión era en blanco y negro.

Recuerdos de recortables, de paseos por la escollera del puerto a hombros de papá, de muchas historias reales en blanco y negro. Protagonistas como Popeye ó Phillip Marlowe, que tenía el aspecto de Humprhey Bogart con gabardina.
Años por delante de esfuerzo y sacrificio, porque sabes que nadie te va a regalar nada y te han preparado para ello.
Carga genética de sangre manchega, con el sentido trágico de la vida y un humor especial.